martes, 22 de enero de 2013

Convertir lo ordinario en extraordinario




Cuando Jesús hablaba, la gente se sorprendía de su discurso. Se preguntaban ¿quién es este que enseña con autoridad? Creo que esa gente se había cansado de oír mensajes ordinarios. Esto me llevo a considerar que cuando hay algo que repites muchas veces, el desafío es como llevarlo al siguiente nivel. Si eres o has sido líder de un grupo que se reúne continuamente, sabes a que me refiero. Cuando vas a hacer nuevamente un encuentro, un evento, una actividad, una clase, o tu reunión de cada semana, si quieres ser un líder innovador debes responder, ¿qué debo hacer para que esto sea más significativo (espíritu), más interesante (mente) y más impresionante (sentidos) que nunca. Si lo logras, resolverás una clave esencial porque las cosas importante de la vida (familia, trabajo, empresa, ministerio), implican repetir algo una y otra vez. La presencia de Dios no está en lo religioso y repetitivo, en lo que ha perdido sentido. Por algo Jesús pidió a sus discípulos que cuando orasen, no lo hicieran como los gentiles, que solo repiten cosas sin sentido y vanas. Lo divino va a manifestarse en aquel que vive con fidelidad a Dios y santidad, pero que dentro de esa santidad, hay un fuego que le lleva a hacer cosas nuevas, grandes y atrevidas, que con su actuar honren a Dios lo suficiente como para poder decir confiada pero humildemente "aquí (en este mensaje, en este evento, en esta reunión, en esta comida que preparé) está presente Él Creador de Los Cielos y la Tierra, lo busqué, y Él me inspiró a hacerlo así"