martes, 20 de agosto de 2013

Somos uno en bienes, en desiertos y en pruebas.

Si no amo soy como un instrumento musical que sólo produce ruido, dijo el Apóstol Pablo (1 Cor 13:1). Trasladado este principio al matrimonio equivale a: si pongo comida a la mesa, colegiatura a mis hijos, carro techo, vestido, idas a la playa pero no amo, soy como....¡el mar sin agua! Sería un abismo, un desierto, una herida profunda en la faz de la tierra. Mi matrimonio no es perfecto, pero les comparto algunas de las cosas que nos han ayudado a mantenernos felices. 

No hay matrimonio unido sin amor, y el amor se mide por la entrega. Si bien el amor a los hijos se mide por la dedicacion a formarlos (Pr 13:24), el amor a la esposa se mide por la entrega (Ef 5:23-33). Tan claro quiso dejar esto Dios, que al definir el matrimonio dijo "el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser" (Ef 5:31). Estar unido ha significado para mí y para mi esposa compartir bienes, desiertos, pruebas, alegrias y una esperanza en Cristo. Eso se ha trasladado también en los pequeños detalles, en los que cuando no hay amor se convierten en espinas. Mi esposa puede tomar mi celular, si no conoce  quien es uno de mis contactos en facebook me pregunta. Somos uno, debemos compartir a las personas con quienes convivimos, conocer mutuamente quien esta influyendo en nuestra forma de pensar, pues conforme a lo que pensamos decidimos, y todo lo que decidimos repercute en la familia. Si le llega a ella un mensaje, lo leo, ¡soy su recadero!. Si recibo un bono en el trabajo, lo compartimos y disfrutamos juntos, pues somos uno.  

Unir un matrimonio requiere un individuo que ha superado la dependencia emocional de sus padres. Ha habido tiempos de prueba que hemos tenido que pasar solos con mi esposa. Aunque en mi humanidad quisiera que nuestros padres estuvieran cerca para ayudarnos en estas etapas, hemos podido atravesarlas juntos madurando en el proceso con la dirección de Dios. He entendido que aunque el consejo y la ayuda de mis padres es valioso, dado que soy la cabeza mi dirección debe venir de Cristo; puesto que "la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios" (1 Cor 11:3). Eso le da estabilidad a mi familia, y es un fundamento para el carácter de mis hijos. 

Dios recompensa a un matrimonio que se une, uno en el que el "lecho es honroso y sin mancha" (He 13:4), lo que se manifiesta en una intimidad espiritual, emocional y física libre de manipulaciones y llena de gozo y dicha; pues Dios hizo el matrimonio no para colocarle una prueba mas a la vida, sino como elemento clave vivir en su próposito, en gozo y paz. Por eso mejor son dos que uno, pues si uno cae el otro lo levantara (Ec 4:9-10) y si los dos cayeron, juntos se levantaran, riendo de gozo.

martes, 13 de agosto de 2013

Dios Padre, Hijo y Espíritu

Lo enseñan en el catecismo y en las escuelas dominicales: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Fué hoy leyendo un artículo de Simon Chan que entendí mejor el porque de estas tres personas de Dios, y su importancia en la vida cristiana. El artículo de Simon en realidad esta dedicado a argumentar porque debemos seguir llamando Padre a Dios a pesar de las críticas de la teología feminista, concuerdo con la postura de Simon y recomiendo leer su artículo. Simon dice que el Cristianismo requiere de conocer la historia bíblica cristiana para poder ser experimentada plenamente, "los cristianos somos absorbidos por esa historia". En esa historia existe un Padre, que creo todo y que nos ama con un amor que a veces se describe con carácterísticas maternales (Isa. 66:12–13) pero principalmente es un Dios de naturaleza paternal. Hay un Hijo también, Jesucristo que vivió en carne y habitó entre nosotros, murió para librarnos de la consecuencia de nuestros pecados pero resucitó y volverá en gloria. Y en esa historia hay también un Espíritu Santo, que esta actuando en cada creyente para realizar la obra de hacerlo un reflejo de Cristo. Necesitamos ser absorbidos por la experiencia de relacionarlos con los tres para saber quien es Dios, pues Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Imágen obtenida en: http://www.sacredise.com/files/images/free/Trinity2.jpg

viernes, 19 de julio de 2013

¿Perdonar?


Creo que perdonar nos aproxima a experimentar la profundidad y grandeza de Dios. Él lo otorga desde su santidad: amor y justicia. Cristo descendió del cielo para perdonarnos; al hacerlo experimentó nuestra debilidad, y hoy es él abogado incondicional del hombre. El perdón que Dios nos otorga, nos devuelve la dignidad, recupera nuestro valor y nos ayuda a liberar nuestra vida del del error.

Nosotros debemos descender desde nuestro falso cielo -llamado orgullo- para poder perdonar. Al descender de nuestro orgullo recordamos nuestra debilidad, tomando conciencia de que a veces somos deudores y la menor de las veces acreedores. Podemos así comprender una gramo de la profundidad del amor de Dios y la grandeza de su justicia, pues al ser su voluntad en el cielo perdonarnos, ejercemos el ministerio del perdón y la reconciliación aquí en la tierra.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Ni de izquierda, ni de derecha, del cielo.



En una conversación sobre política, le dije a un familiar que yo voté por Felipe Calderón en las elecciones presidenciales de México en 2006. Como sabe que soy cristiano, me recordó que Jesús vivió entre los pobres y me sugirió que hubiera sido más congruente votar por López Obrador (el candidato de izquierda) pues  él sí estaba con los pobres. ¿Tenía razón en que ese voto era más cristiano?

En Venezuela, el sucesor de Hugo Chávez dijo que el comandante, fue un Cristo para los pobres, mientras que en los Estados Unidos han sido los republicanos quienes han estado tradicionalmente más vinculados con las congregaciones cristianas. Esto llama la atención, pues los republicanos son conocidos por  apoyar la reducción de los impuestos y del papel del estado como medio para favorecer a la economía, en tanto que sus opositores buscan el incremento de la recaudación fiscal para redistribuir la riqueza ¿Suena contradictorio? Lo que en realidad sucede es que muchos hacen lecturas de la biblia buscando un argumento para respaldar su ideología, y así utilizar de una u otra forma el nombre y la figura de Jesús. Los casos en que la biblia habla de dar a los pobres, viudas y huérfanos son conocidos, pero como defensa del neoliberalismo bien podría usarse la parábola de los talentos. El amo, que representa a Dios en el Reino, se va y deja todo en manos de sus siervos a quienes entrega capital para trabajarlo y ¡atención! no interviene durante el proceso de generación de riqueza. Cuando vuelve, pide cuentas a sus siervos; al que no produjo, decide quitarle lo que le dio para dárselo al que produjo más de los tres. Luego entonces, ¿es Cristo de derecha o de izquierda?, ¿apoyaría al neoliberalismo o al socialismo? 

Mi respuesta es ni de derecha, ni de izquierda ni de centro, Cristo es de arriba, del cielo, por eso dijo "mi reino no es de este mundo". Esto no quiere decir que el mensaje y la persona de Cristo no tienen la intención de influenciar todas las esferas del ser humano y su sociedad; su mensaje obliga a sus discípulos a evangelizarlo todo. Pero hay que denunciar a los que utilizan su figura cuando sienten que les conviene. Ninguno de los sistemas humanos reflejan el Reino de Dios, ¿por qué?, porque sus ideólogos y representantes padecen de la enfermedad llamada pecado. Ellos no pueden llevar a la humanidad a un estado de justicia, porque aún sus mejores actos tienen motivos errados. De esta manera, puede darse que quien da a los pobres, lo hace por el deseo de perpetuarse en el poder, mientras quien presume buscar una economía más productiva, permite el uso irresponsable de la creación que Dios dio al hombre. Las democracias del globo son supuestamente gobernadas por estas ideologías, pero una mirada detenida permite ver que en su ejercicio se manifiesta no la filosofía de dichas ideologías, sino una cultura carente de amor y saturada de egoísmo, avaricia y esclavitud al placer. Por eso considero que la misión del cristiano, no es elegir uno de los dos esquemas de pensamiento, para decidir a que partido apoyar, porque ninguno de estos lleva a lo que prometen. Nuestra misión es llevar el mensaje y los valores de Cristo a quienes gobiernan y son gobernados desde esos esquemas de pensamiento,  y ser testigos vivos de que su Plan de establecer un Reino, es manifestado por quienes viven en sus principios. 

jueves, 11 de abril de 2013

Amar lo que es distinto



Mis padres tuvieron dos hijos. Mi hermana siempre fue y continúa siendo tan distinta, no solo por ser mujer, sino también por su apreciación de las cosas que nos fueron comunes, siendo el mejor ejemplo nuestros padres; ella los amo, cuestionó y volvió a amar de una forma distinta a la mía. En la familia de mis abuelos maternos, fuimos media centena de nietos, mis primos bailaban yo escuchaba, ellos tomaban Coca-Cola y yo Seven-up, pero en dimensiones más relevantes, cada uno de nosotros vivió, sufrió y volvió a vivir una vida muy distinta a la mía. Estudie en una preparatoria que graduaba 300 estudiantes cada año y en una universidad que graduaba 1,000, sin embargo, cada compañero de generación aprendió, olvidó y volvió a aprender de una forma muy distinta. Me casé con alguien que hizo la misma maestría que yo, asisto a una iglesia que es más bien una familia de unos 250 adultos más jóvenes y niños, trabajo en una institución de más de 700 miembros, pero todos son únicos; el amar, cuestionar y volver a amar de mi esposa, el conocer, ignorar y volver a conocer de mi hermano; y el construir, destruir y volver a construir de cada colega. Si desde que nacemos nuestra genética es única, conforme crecemos, los millares de combinaciones de dimensiones y matices que nos nutren nos hacen aún más distintos. Si la vida consiste en aprender a amar, ese aprendizaje forzosamente -y no sin dolor- implica atravesar el fuego de distinguir, valorar y terminar por amar lo que es distinto. Si alguna vez me quejé o quejo de no entender a mis padres, hermanos, primos, compañeros de trabajo, estudio e iglesia, y aún esposa e hijos, fue porque se debe desarrollar el coraje de atravesar ese fuego que consume, -llamado amor- que quita la grosura del egoísmo y deja en uno la virtud que más nos asemeja a Dios, el amor.

1 Corintios 13:4-6, Nueva Versión Internacional (NVI)
4 El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. 5 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 6 El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.

Imagen tomada de xenopshilla en http://mx.fotolog.com/, versículo tomado de www.biblegateway.com 

martes, 26 de marzo de 2013

El Big Bang del Cielo aquí en la Tierra




Si partimos de que Dios es amor y de que Él es perfecto, luego entonces podemos afirmar que lo que más aprendizaje va a requerir de parte de cualquier ser humano es el saber amar. Sí no partimos de la fe, sino de la inquietante y denigrante situación humana, podríamos por lo menos  sospechar que hay abismos de ausencia de amor en todas partes.

El carácter de Dios es amor, y este se revela en su palabra contenida en la Biblia y en Jesucristo. Si bien conozco muchos que dudan que la Biblia sea la palabra de Dios, una prueba que nos ha llevado superar ese escepticismo a muchos, es por la transformación interna que se desencadenó en nuestra persona cuando conocimos al Dios de amor eternamente activo, que nos revelan la Biblia y particularmente la vida y sacrificio de Jesucristo. Hoy en día, muchos cristianos se reúnen de forma habitual para compartir mensajes bíblicos en espacios no convencionales, como casas, restaurantes y espacios públicos, con contenidos orientados a responder a las preguntas y necesidades "del día". Fue en una reunión de este tipo donde me fue contagiado el "don" de creer en el amor de Dios. Así (como un don) interpreto hoy esa ocasión, porque solo algo venido del cielo puede hacerte "creer", cuanto tuviste una postura entre lo racional y lo posmodernista de la vida, con muchos tintes de ironía y narcisismo. Me considero hoy un simple testigo del proceso de transformación que ocurre cuando una comunidad de personas busca el "entendimiento" del amor de Dios revelado en Jesucristo. Hacerlo continuamente como individuo, como matrimonio o como familia, despierta progresivamente una conciencia de la desnudez del  corazón humano, y al comparar mí situación no con la de otros seres humanos, sino con la naturaleza del Amor en Jesucristo, me reconozco “pecador”, o dicho de otra manera, un pobre hambriento necesitado de una salvación que no puedo ganar por mí mismo. Después de eso, viene el Big Bang del Reino del Cielo.

"Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos Mt 5:3

P.D. Ojalá estás palabras lleven a algún sediento por un significado de la vida, si lo hace en Jesucristo, seguro que encontrará.

Imagen tomada de geofrik.wordpress.com, autor desconocido (según la misma página).

viernes, 8 de marzo de 2013

El Everest del matrimonio.


Alguna vez escuché la conferencia de la primera mujer mexicana que subió al Everest. Recuerdo su explicación sobre como en ciertas etapas, los montañistas deben descansar para aclimatar su cuerpo a la falta de oxígeno que disminuye con la altura. Los pasos más cercanos al pico son los más difíciles, y cada uno implica un desafío de voluntad, energía y determinación. ¿Podemos compararlo con el matrimonio? Hay desafíos que implican una aclimatación, tener un hijo, mudarse, superar un conflicto o madurar ante una crisis. En el proceso de aproximarme al propósito de Dios, he descubierto como padre y esposo, que este ascenso, no se vuelve más sencillo conforme uno avanza. Cada acción encaminada a mantener la familia unida, es un desafío de voluntad, energía y determinación, pero al igual que el montañista busca el pico, nosotros ponemos la mirada en Cristo, quien nos recuerda, que debemos tener la mirada puesta en el supremo llamamiento. Considero que mi desafío como padre es establecer, nutrir, dirigir y proteger una familia que llame y conozca a Dios como Abba Padre, y que padres-esposos-hijos, rompamos con los paradigmas de nuestra sociedad y vivamos conforme a la Palabra, para así expandir la voluntad de nuestro Padre (el reino) en la tierra. ¡He ahí nuestro Everest!