miércoles, 1 de mayo de 2013

Ni de izquierda, ni de derecha, del cielo.



En una conversación sobre política, le dije a un familiar que yo voté por Felipe Calderón en las elecciones presidenciales de México en 2006. Como sabe que soy cristiano, me recordó que Jesús vivió entre los pobres y me sugirió que hubiera sido más congruente votar por López Obrador (el candidato de izquierda) pues  él sí estaba con los pobres. ¿Tenía razón en que ese voto era más cristiano?

En Venezuela, el sucesor de Hugo Chávez dijo que el comandante, fue un Cristo para los pobres, mientras que en los Estados Unidos han sido los republicanos quienes han estado tradicionalmente más vinculados con las congregaciones cristianas. Esto llama la atención, pues los republicanos son conocidos por  apoyar la reducción de los impuestos y del papel del estado como medio para favorecer a la economía, en tanto que sus opositores buscan el incremento de la recaudación fiscal para redistribuir la riqueza ¿Suena contradictorio? Lo que en realidad sucede es que muchos hacen lecturas de la biblia buscando un argumento para respaldar su ideología, y así utilizar de una u otra forma el nombre y la figura de Jesús. Los casos en que la biblia habla de dar a los pobres, viudas y huérfanos son conocidos, pero como defensa del neoliberalismo bien podría usarse la parábola de los talentos. El amo, que representa a Dios en el Reino, se va y deja todo en manos de sus siervos a quienes entrega capital para trabajarlo y ¡atención! no interviene durante el proceso de generación de riqueza. Cuando vuelve, pide cuentas a sus siervos; al que no produjo, decide quitarle lo que le dio para dárselo al que produjo más de los tres. Luego entonces, ¿es Cristo de derecha o de izquierda?, ¿apoyaría al neoliberalismo o al socialismo? 

Mi respuesta es ni de derecha, ni de izquierda ni de centro, Cristo es de arriba, del cielo, por eso dijo "mi reino no es de este mundo". Esto no quiere decir que el mensaje y la persona de Cristo no tienen la intención de influenciar todas las esferas del ser humano y su sociedad; su mensaje obliga a sus discípulos a evangelizarlo todo. Pero hay que denunciar a los que utilizan su figura cuando sienten que les conviene. Ninguno de los sistemas humanos reflejan el Reino de Dios, ¿por qué?, porque sus ideólogos y representantes padecen de la enfermedad llamada pecado. Ellos no pueden llevar a la humanidad a un estado de justicia, porque aún sus mejores actos tienen motivos errados. De esta manera, puede darse que quien da a los pobres, lo hace por el deseo de perpetuarse en el poder, mientras quien presume buscar una economía más productiva, permite el uso irresponsable de la creación que Dios dio al hombre. Las democracias del globo son supuestamente gobernadas por estas ideologías, pero una mirada detenida permite ver que en su ejercicio se manifiesta no la filosofía de dichas ideologías, sino una cultura carente de amor y saturada de egoísmo, avaricia y esclavitud al placer. Por eso considero que la misión del cristiano, no es elegir uno de los dos esquemas de pensamiento, para decidir a que partido apoyar, porque ninguno de estos lleva a lo que prometen. Nuestra misión es llevar el mensaje y los valores de Cristo a quienes gobiernan y son gobernados desde esos esquemas de pensamiento,  y ser testigos vivos de que su Plan de establecer un Reino, es manifestado por quienes viven en sus principios. 

jueves, 11 de abril de 2013

Amar lo que es distinto



Mis padres tuvieron dos hijos. Mi hermana siempre fue y continúa siendo tan distinta, no solo por ser mujer, sino también por su apreciación de las cosas que nos fueron comunes, siendo el mejor ejemplo nuestros padres; ella los amo, cuestionó y volvió a amar de una forma distinta a la mía. En la familia de mis abuelos maternos, fuimos media centena de nietos, mis primos bailaban yo escuchaba, ellos tomaban Coca-Cola y yo Seven-up, pero en dimensiones más relevantes, cada uno de nosotros vivió, sufrió y volvió a vivir una vida muy distinta a la mía. Estudie en una preparatoria que graduaba 300 estudiantes cada año y en una universidad que graduaba 1,000, sin embargo, cada compañero de generación aprendió, olvidó y volvió a aprender de una forma muy distinta. Me casé con alguien que hizo la misma maestría que yo, asisto a una iglesia que es más bien una familia de unos 250 adultos más jóvenes y niños, trabajo en una institución de más de 700 miembros, pero todos son únicos; el amar, cuestionar y volver a amar de mi esposa, el conocer, ignorar y volver a conocer de mi hermano; y el construir, destruir y volver a construir de cada colega. Si desde que nacemos nuestra genética es única, conforme crecemos, los millares de combinaciones de dimensiones y matices que nos nutren nos hacen aún más distintos. Si la vida consiste en aprender a amar, ese aprendizaje forzosamente -y no sin dolor- implica atravesar el fuego de distinguir, valorar y terminar por amar lo que es distinto. Si alguna vez me quejé o quejo de no entender a mis padres, hermanos, primos, compañeros de trabajo, estudio e iglesia, y aún esposa e hijos, fue porque se debe desarrollar el coraje de atravesar ese fuego que consume, -llamado amor- que quita la grosura del egoísmo y deja en uno la virtud que más nos asemeja a Dios, el amor.

1 Corintios 13:4-6, Nueva Versión Internacional (NVI)
4 El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. 5 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 6 El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.

Imagen tomada de xenopshilla en http://mx.fotolog.com/, versículo tomado de www.biblegateway.com 

martes, 26 de marzo de 2013

El Big Bang del Cielo aquí en la Tierra




Si partimos de que Dios es amor y de que Él es perfecto, luego entonces podemos afirmar que lo que más aprendizaje va a requerir de parte de cualquier ser humano es el saber amar. Sí no partimos de la fe, sino de la inquietante y denigrante situación humana, podríamos por lo menos  sospechar que hay abismos de ausencia de amor en todas partes.

El carácter de Dios es amor, y este se revela en su palabra contenida en la Biblia y en Jesucristo. Si bien conozco muchos que dudan que la Biblia sea la palabra de Dios, una prueba que nos ha llevado superar ese escepticismo a muchos, es por la transformación interna que se desencadenó en nuestra persona cuando conocimos al Dios de amor eternamente activo, que nos revelan la Biblia y particularmente la vida y sacrificio de Jesucristo. Hoy en día, muchos cristianos se reúnen de forma habitual para compartir mensajes bíblicos en espacios no convencionales, como casas, restaurantes y espacios públicos, con contenidos orientados a responder a las preguntas y necesidades "del día". Fue en una reunión de este tipo donde me fue contagiado el "don" de creer en el amor de Dios. Así (como un don) interpreto hoy esa ocasión, porque solo algo venido del cielo puede hacerte "creer", cuanto tuviste una postura entre lo racional y lo posmodernista de la vida, con muchos tintes de ironía y narcisismo. Me considero hoy un simple testigo del proceso de transformación que ocurre cuando una comunidad de personas busca el "entendimiento" del amor de Dios revelado en Jesucristo. Hacerlo continuamente como individuo, como matrimonio o como familia, despierta progresivamente una conciencia de la desnudez del  corazón humano, y al comparar mí situación no con la de otros seres humanos, sino con la naturaleza del Amor en Jesucristo, me reconozco “pecador”, o dicho de otra manera, un pobre hambriento necesitado de una salvación que no puedo ganar por mí mismo. Después de eso, viene el Big Bang del Reino del Cielo.

"Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos Mt 5:3

P.D. Ojalá estás palabras lleven a algún sediento por un significado de la vida, si lo hace en Jesucristo, seguro que encontrará.

Imagen tomada de geofrik.wordpress.com, autor desconocido (según la misma página).

viernes, 8 de marzo de 2013

El Everest del matrimonio.


Alguna vez escuché la conferencia de la primera mujer mexicana que subió al Everest. Recuerdo su explicación sobre como en ciertas etapas, los montañistas deben descansar para aclimatar su cuerpo a la falta de oxígeno que disminuye con la altura. Los pasos más cercanos al pico son los más difíciles, y cada uno implica un desafío de voluntad, energía y determinación. ¿Podemos compararlo con el matrimonio? Hay desafíos que implican una aclimatación, tener un hijo, mudarse, superar un conflicto o madurar ante una crisis. En el proceso de aproximarme al propósito de Dios, he descubierto como padre y esposo, que este ascenso, no se vuelve más sencillo conforme uno avanza. Cada acción encaminada a mantener la familia unida, es un desafío de voluntad, energía y determinación, pero al igual que el montañista busca el pico, nosotros ponemos la mirada en Cristo, quien nos recuerda, que debemos tener la mirada puesta en el supremo llamamiento. Considero que mi desafío como padre es establecer, nutrir, dirigir y proteger una familia que llame y conozca a Dios como Abba Padre, y que padres-esposos-hijos, rompamos con los paradigmas de nuestra sociedad y vivamos conforme a la Palabra, para así expandir la voluntad de nuestro Padre (el reino) en la tierra. ¡He ahí nuestro Everest!

martes, 22 de enero de 2013

Convertir lo ordinario en extraordinario




Cuando Jesús hablaba, la gente se sorprendía de su discurso. Se preguntaban ¿quién es este que enseña con autoridad? Creo que esa gente se había cansado de oír mensajes ordinarios. Esto me llevo a considerar que cuando hay algo que repites muchas veces, el desafío es como llevarlo al siguiente nivel. Si eres o has sido líder de un grupo que se reúne continuamente, sabes a que me refiero. Cuando vas a hacer nuevamente un encuentro, un evento, una actividad, una clase, o tu reunión de cada semana, si quieres ser un líder innovador debes responder, ¿qué debo hacer para que esto sea más significativo (espíritu), más interesante (mente) y más impresionante (sentidos) que nunca. Si lo logras, resolverás una clave esencial porque las cosas importante de la vida (familia, trabajo, empresa, ministerio), implican repetir algo una y otra vez. La presencia de Dios no está en lo religioso y repetitivo, en lo que ha perdido sentido. Por algo Jesús pidió a sus discípulos que cuando orasen, no lo hicieran como los gentiles, que solo repiten cosas sin sentido y vanas. Lo divino va a manifestarse en aquel que vive con fidelidad a Dios y santidad, pero que dentro de esa santidad, hay un fuego que le lleva a hacer cosas nuevas, grandes y atrevidas, que con su actuar honren a Dios lo suficiente como para poder decir confiada pero humildemente "aquí (en este mensaje, en este evento, en esta reunión, en esta comida que preparé) está presente Él Creador de Los Cielos y la Tierra, lo busqué, y Él me inspiró a hacerlo así"